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lunes, 7 de noviembre de 2011

Bitácora de Reminiscencias Oscuras. IV


Hogares, tantos como ninguno.
I.
Sin duda alguna y a día de hoy, fue aquel oscuro y acuático, aquel ciego y mudo, fue el antes de ser como dicho, tal vez, el antes de ¡He nacido!

II.
Anoche dialogue conmigo, así, sin tapujos y desde la verdad poco inocente, pero sí sincera, ¿Y de los hogares? 
Tantos como sueños en la calidez de los mismos. ¿Acaso olvidaste?
Todos olvidados, todos o ninguno; quizá entonces sin saber porqué, me encontré o recordé….No lo sé.

III.
No existe la memoria del tuve, del dejé….Es nada, recuerdos etéreos, luz sin la oscuridad.

IV.
Siendo, por que lo son, todos, todos y cada uno de ellos.

V.
Morí entonces en sueño y sin dolor. Nací tan efímero, solo nací y muero sin memoria ni sueño.

VI.
Déjame, sí, déjame entonces el tiempo del nada y el todo. Déjame los silencios gritados, míos, solo míos. Muere tan solo una vez por mí.

VII.
Hogares. Cuchillas templadas por el calor nunca existido.

VIII.
Yazco como una hoguera, con ascuas de fríos…Tan lejos, tan lejos como cerca todo aquello por mí vivido.

sábado, 29 de octubre de 2011

Bitácora de Reminiscencias Oscuras. III


Cuando lloran versos
I.  
A cada lado que miro percibo la esencia de tu rostro, bajo el umbral de un cielo y el lastimero pestañeo de las estrellas.

II.
Al tiempo, te dispersas en la nebulosa de mi memoria perdiéndote en el laberíntico olvido; Solo florecen rosas en el camino de tu presencia, aún siendo ésta ajena; pero nunca en mí, nunca en mi recuerdo.

III.
Como en cada hoja y en cada gota de lluvia, en cada haz y en ninguna palabra mía.

IV.
Mi corazón te devuelve cadáver, mientras mis ojos te observan en cada brisa y cosa; Y no hay losa, no, no hay losa.

V.
Son entonces los ojos memoria.
Con ellos te escucho
Con ellos te siento
Con ellos, yo, te lloro.

VI.
Si pudiera escribirte con mis ojos,
con la mirada que te recuerda,
con el brillo de ella,
te versaría entonces con todos los versos de mi alma.

VII.
Son tuyos, solo tuyos; ya que en mí, nada hay mío.

VIII.
Tan solo quise morir verso y en tu boca.

IX.
Peregrino y en un sueño, tan solo eso, cuando lloran versos.