Hogares, tantos como ninguno.
I.
Sin duda alguna y a día de hoy,
fue aquel oscuro y acuático, aquel ciego y mudo, fue el antes de ser como
dicho, tal vez, el antes de ¡He nacido!
II.
Anoche dialogue conmigo, así, sin
tapujos y desde la verdad poco inocente, pero sí sincera, ¿Y de los hogares?
Tantos como sueños en la
calidez de los mismos. ¿Acaso olvidaste?
Todos olvidados, todos o ninguno;
quizá entonces sin saber porqué, me encontré o recordé….No lo sé.
III.
No existe la memoria del tuve,
del dejé….Es nada, recuerdos etéreos, luz sin la oscuridad.
IV.
Siendo, por que lo son, todos, todos y cada uno de ellos.
V.
Morí entonces en sueño y sin dolor.
Nací tan efímero, solo nací y muero sin memoria ni sueño.
VI.
Déjame, sí, déjame entonces el
tiempo del nada y el todo. Déjame los silencios gritados, míos, solo míos.
Muere tan solo una vez por mí.
VII.
Hogares. Cuchillas templadas por
el calor nunca existido.
VIII.
Yazco como una hoguera, con ascuas de fríos…Tan lejos, tan
lejos como cerca todo aquello por mí vivido.